miércoles, 25 de marzo de 2020

REALISMO PICTÓRICO FRANCÉS Y FOTOGRAFÍA


REALISMO PICTÓRICO FRANCÉS Y FOTOGRAFÍA

JUAN MEZA-LOPEHANDIA·JUEVES, 23 DE AGOSTO DE 2018




Oscar, desde Ralco nos participa una notable fotografía.
Esta vez no  voy a referirme a las características de la imagen, (a su notable primer plano centrado- contra las recomendaciones de los estetas- que se despega del fondo por una luz a  la izquierda la cual inunda todo ese espacio desde una puerta apenas insinuada, mientras el rostro es moldeado adecuadamente por una ventana a la derecha, etc.)
Saliendo de la línea editorial habitual quisiera proponer otro horizonte. El de la formación de la imagen previa a la ejecución. Esta se relaciona con las vivencias estéticas de quien está detrás de la cámara, ¿cuáles podrían ser estas en el caso del autor de esta imagen? Pongo primero una salvaguardia: el autor no tiene por qué estar consciente de los orígenes icónicos de la imagen propuesta. Estos están en el fondo de su conciencia, palpitando y pasan, casi siempre sin saberlo, a la imagen final. Esta columna intentara hacer conciencia de este proceso.Apartándose de la tradición medieval ligada a la representación simbólica de lo sagrado, desde finales del siglo XVI la pintura estuvo dominada por la decisión de interpretar lo más fidedignamente posible el objeto tridimensional en una superficie bidimensional. Se pintaba los objetos para que parecieran reales y a esta atmosfera se le llama realismo. ”Esta no es una escuela ni un estilo, es un modo de percibir lo ordinario y lo común elevándolo a una posición de relevancia”[1]
De distintos modos se lograba esta aspiración: Una aportación fundamental fue la construcción de la perspectiva, que varía el tamaño de los objetos según la distancia del punto de fuga. En este caso la perspectiva de los bloques de baldosa rústica que huyen hacia el fondo a la izquierda produce la impresión de profundidad. Otro  fue el las resonancias espaciales del uso del color, así los tonos oscuros tienden a leerse como más atrás que los claros. También el uso de la luz, en este caso, entrando por la puerta contribuye a crear la sensación de profundidad. Rembrandt fue un maestro en el siglo XVII holandés en ambos aspectos. Esta aspiración  no fue desafiada hasta finales del siglo XIX. Tuvo diversas variantes en el modo de representación del objeto así hay una escuela propiamente  italiana, otra española, holandesa, alemana, con diversas influencia reciprocas, (piénsese en Caravaggio y su presencia en Holanda, España, Francia. etc.) También diversos géneros: pintura histórica, mítica, retratos, paisaje, pastoril, etc.
Esta imagen se vincula inequívocamente con el realismo pictórico francés, que se desarrolló  entre 1830-1900. Esta comparte con las otras manifestaciones del realismo su interés por la fiel representación del objeto sobre la tela, así como también la elección de los temas. Dio particular importancia a la representación de lo cotidiano, lo habitual, lo ordinario. En época de agitación política los pintores representaron las restriegas sociales [2] resultados de la revolución industrial, las huelgas y el éxodo de los campesinos a las ciudades y su desesperanzado sufrimiento[3] , fenómenos como el suicidio los incendios de los barrios pobres,[4] también escenas de interior con tipos humanos y [5]oficios. Y la imagen de Oscar, representando un hombre que prepara el almuerzo para sus amigos está dentro de la pintura género llamada de  interiores. El más combativo de los pintores realistas y quién desafió las convenciones que la amarraban a los Salones oficiales, -especialmente en  la temática- fue Courbet aburrido de lo pretencioso del arte oficial determinó pintar su “mundo tal como él lo veía”. Su choque con el arte oficial, y la ayuda de amigos poderosos le permitió abrir su propio salón en 1854 formular su propia visión y pintar con autonomía.[6]
Mientras la pintura y la escultura así como la literatura contemporánea intentaban dar cuenta de la realidad social de la época-otra dimensión del realismo-, entre el conservadurismo compasivo de Millet, el  conmiserativo de Tassaert, el activismo político de Adler ( acusado como Courbet de socialista) y la protesta social de Antigna, sorprendentemente en esta Francia  hacia 1840 se implementaba gratuitamente la fotografía. Esta había sido recién descubierta por Niepce y Daguerre y , cuya característica realista fue proclamada como su ventaja sobre la pintura desde los inicios, es desarrollada en el ámbito del retrato amparada por pintores de poco éxito, y entraba en debate con la pintura sobre su condición de rama legítima del arte, posteriormente ocupaba todo su impulso a través de la “carte de visita” en satisfacer las vanidad de la burguesía que esperaba a través de ella perpetuarse [7] Eran los tiempos del positivismo cientificista, de la elaboración del Manifiesto comunista 1848 y la difusión del socialismo que ponía en jaque a la burguesía- del descubrimiento del planeta Neptuno(1846 ( por alteraciones inexplicables en la órbita de Urano). La pintura realista rompía los camones establecidos y de esa ruptura posteriormente nace el movimiento impresionista, comienzo de la muerte “ del objeto como sujeto de representación”” en  las artes visuales especialmente de la pintura, luego vendrán el post impresionismo y expresionismo hasta la “ acción painting” donde del objeto no queda ya rastro, mientras el “Dada” reemplaza la representación por el objeto mismo, asignándole al circuito donde se exhibe la condición de enaltecerlo.                                                                       
Al revisar la lista de los más connotados fotógrafos franceses del siglo XIX, - para muchos de ellos esta era solo una de sus muchas actividades- no hay ninguno que haya centrado su trabajo en la tradición del realismo como reivindicación social. Esta bandera fue retomada en otra tierra por ese mismo tiempo: los Estados Unidos de Norteamérica. Allí frente a la realidad de la explotación del trabajo infantil y femenino especialmente, y donde, simultáneamente, se proclamaba la” tierra de promisión “ y el sueño americano de prosperidad para quiénes se esforzasen,: el danés Jacob RIis, -reformador social, quién migro como carpintero en 1870- luego como   ver esta incongruencia en su serie “Cómo vive la otra mitad (1890)”. Alguna de sus propuestas  fueron acogidas en las reformas sociales de Theodore Roosevelt quién las llevo adelante en la llamada Era Progresista. Riis  incorporo la dureza de la luz del flash de magnesio para reforzar significado de sus fotografías: una visión muy dura de la vida en los guetos.[8] (
Otro padre del documentalismo social, -tendencia que aspira a lograr cambios a partir de denuncias de las injusticias sociales -es Lewis Hine, sociólogo contemporáneo de Riis. “1908 publicó Charities and Commons,donde afirmaba si “  tales condiciones pueden prevalecer entre los vendedores de noticias y las revistas de Hartford como se describen en las ilustraciones de la vida, no es necesario plantear ningún argumento para demostrar la necesidad de tal organización como el Comité Nacional de Trabajo Infantil, en el proceso de algunas de cuyas investigaciones las fotografías fueron tomadas en las calles de Hartford ".[9](9)   Sin embargo su leitmotiv sería el trabajo infantil. Hine se propuso hacer fotografías de niños en las terribles condiciones de trabajo de fábricas y talleres con el propósito de mover a la opinión pública y lograr un cambio que protegiera a los menores.  denuncia contribuyeron a sensibilizar el tópico y se concretaron en la  resultado de la Ley Keating-Owen, se restringió y reguló el trabajo de menores.
Interesante es consignar que ninguno de estos próceres fueron fotógrafos profesionales, el uno Riis ejerció el periodismo y el otro  era sociólogo[10].



Juan Meza-Lopehandia


[1] . Edmund Duranty. Realisme 15 nov 1858,pg1 citado por Gabriel P Weisberg. The Realist Tradition. pág. 14. French Painting and Drawing 1830-1900. The Cleveland Museum of Art

[6]https://www.google.cl/search?q=courbet+biografia&tbm=isch&tbs=rimg:CeUbpahBMTmAIjjMf0elFeOqRSe3DHygHQjyNnCK7N3o3a2opEkSc6uPARUS_1R2bCEX9zXKM91P-YShLUJGQ48xq6ioSCcx_1R6UV46pFEYHtovJqSatqKhIJJ7cMfKAdCPIRD5HCyRrw3oMqEgk2cIrs3ejdrRGyJDfvQvhf4SoSCaikSRJzq48BEQ6ic-gqk2zDKhIJFRL9HZsIRf0RCyY5kmX5d-oqEgnNcoz3U_15hKBHAxk8smbgQhCoSCUtQkZDjzGrqEaN5JYxeXejv&tbo=u&sa=X&ved=2ahUKEwjQo7iSzv7cAhVKjpAKHTTRDDUQ9C96BAgBEBg&biw=1094&bih=507&dpr=1.25#imgrc=NnCK7N3o3a292M:

[7]  La fotografía como documento social. Gisele Freund. Ed.Gustavo Gili. Barcelona-1983.pag 63.
[8] 8. “ese fogonazo de luz en medio de la oscuridad encarna mejor que ninguna otra cosa la pretensión de esos fotógrafos de sacar a la luz lo que la sociedad reprime, su capacidad para desvelar las partes más escondidas de la realidad y de la naturaleza humanas. Da origen a una auténtica retórica visual de la revelación”  cita de Olivier Lugon en https://oscarenfotos.com/2013/01/20/fotodocumentalismo-social-jacob-riis-y-lewis-hine-paladines-del-reformismo

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