lunes, 6 de abril de 2020

Volver sobre las pinturas de Morandi







 Preparaba el viaje a Etiopía cuando me llego un correo desde Viena. Era de Constanza, nuestra hija. Me enteré de una importante exhibición de Giorgio Morandi en el Guggenheim de Bilbao entre el 12 de abril, - 6 de octubre., “UNA MIRADA ATRÁS: GIORGIO MORANDI Y LOS MAESTROS ANTIGUOS”
en la cual se mostraría el desarrollo de su peculiar mirada a partir de su formación pictórica en la cultura italiana y europea. Las fechas estaban dentro el periodo de retorno. Y mi pasaje contemplaba volver desde Madrid.
Como fotógrafo siempre me ha interesado Morandi. Famoso por su consistencia, no pintó casi nada que no fueran la pintura de género llamada impropiamente“bodegones” y peor aun “ naturaleza muerta” .Mas atinado el nombre que le dan en ingles, still.-life o alemán,still leben refiriendo a sujetos pintados que no se mueven,aunque no es en ambos países un género pictórico relevante

Este fue desarrollado especialmente en el siglo XVII en España,( Zurbarán) y alcanzó gran desarrollo en los Países Bajos con una capacidad mimética sorprendente(Jan D. de Heemm y familia) y posteriormente  Willem Claesz Heda lo hizo con gran virtuosismo , rica complejidad de texturas,no siendo justo con otros muchos también de gran nivel.
   
El género se desarrolló posteriormente pero ningún pintor famoso fue tan obsesivo como Giorgio Morandi, quien dejó de pintar otros motivos para centrarse en los still life ya en 1920 hasta su muerte en  1964.1

Me impresiona su consistencias en una época turbulenta y llena de búsquedas novedosas, piénsese en el Dadaismo de Zurich -tan próximo a su ciudad, natal Bologna, de la cual casi no salió-,el fauvismo, el futurismo y la pintura metafísica de Chirico la cual lo atrajo por algunos instantes; el cubismo a la puerta en París, ciudad que nunca visitó, la primacía del surrealismo, posteriormente la abstracción y el informalismo, etc. por citar solo algunos.
Pero Morandi pintando siempre los mismos motivos jarrones de flores y triviales objetos domésticos, en una forma serial.
Estos motivos simples son tratados con gran austeridad tanto en la textura como en el color y en una relación casi monocroma entre este y el fondo.,

No se utiliza la perspectiva para generar el volumen como era la tradición de la pintura occidental desde el siglo XVI, y apenas las sombras. Es la luz y el color los que lo generan. Morandi es un “constructor de formas mediante la luz, creadora de la ilusión de profundidad que obtiene a través de la yuxtaposición de áreas uniformemente coloreadas”. La primera es utilizada en forma cenital, la cual hace lucir mas denso el color, rara vez la dirige frontalmente. Esta utilización semeja a la luz que se consigue al reflejar nuestro flash en una muralla, mientras son los colores en general en una gama muy recortada y tenue los que se constituyen en actores principales de su trabajo, generando por su contraste los volúmenes. Estos son tratados, sin ningún preciosismo técnico y se reducen a lo que son fundamentalmente formas volumétricas, cuidadosamente distribuidas creando intervalos, carentes de todo detalle superfluo,aunque no por eso dejan de referir a la realidad, pero no es una “realidad que se copia” sino a una atmósfera que se crea entre los objetos, que también, a través del ritmo de los volumenes genera un espacio de tranquilo sosiego..
Quienes lo conocieron comentan que siempre miraba con mucha detención a los maestros del género. Mucho le impresionaba Zurbarán en esta creación de atmósfera. 2


De esta intención es deudor de los que primeramente lo inspiraron :
la pintura metafísica de Giorgio di Chirico, aunque sin la pretensión fantástica y onírica de éste.
En esta lámina podemos apreciar su deuda con Cezanne pues los volúmenes delineados por la luz lateral generan a la izquierda un paralelepípedo mientras la caja, la botella y la jarra abocetan un triangulo que se le antepone

De la observación de sus pinturas se valora la creación de atmósfera
tarea a la que los fotógrafos también solemos acercarnos. Mucho podemos aprender de la utilización del color como generador de volumen. Sobretodo, quiénes viene del monocromo, pues tienden a ponerlo solo como un elemento adjetivo mientras resuelven los volúmenes de una forma clásica, mediante la perspectiva y la sombra. Pues en Morandi este es el sustantivo y con Mayúscula.


Esta sencillez de Morandi esta expresada en la elección del punto de vista del sujeto, en relación al objeto que se pinta. Todas tienen la misma perspectiva, el pintor esta sentado mientra observa el sujeto a nivel de los ojos,no hay aquí ni escorzo mi búsquedas de ojo de pájaro, nada exótico.

También es una lección la forma en que trata la relación entre el sujeto y el fondo, este generalmente monocromático, sin detalles, carente de lineas significativas de ordenación espacial, de colores usualmente tenues que no destacan por contraste los objetos, adquiere alguna significación por lo que contiene: los simples objetos triviales y cotidianos a los que se les da toda su magnificencia.

Otro aspecto que debemos considerar es la perseverancia en la búsqueda de soluciones plásticas. Morandi estuvo cuarenta años haciendo el mismo cuadro, aunque cada vez de una manera distinta.

Para mi fue una lección no solo su consistencia y perseverancia, sino también la audacia de su autonomía respecto a los movimientos pictóricos que se desarrollaban a su alrededor.
Morandi vivió a comienzos del siglo XX ,una época convulsionada donde los nacionalismo llevaron a Europa a una larga guerra expresada en dos episodios. Esta significo la mortandad mas eficaz comparable solo a la Peste Negra del siglo XIV mientras en medio y con otras enormes matanzas surgía una ideología igualitaria que atrajo a muchos artistas- Picasso fue el autor de la Paloma de la Paz, y del Gernica- no encontramos en el trabajo de Morandi ningún vestigio de esta agitación, el como un sencillo profesor de arte en un sector rural primero y enseñando grabado en su ciudad natal, continuaba explorando su lenguaje hasta que transformó su pintura en un icono del arte universal. El éxito y reconocimiento le llegó recién cuando tenía 55 años y realizó su primera exposición individual significativa en la galería Fiore de Florencia. Rara vez salio de su ciudad pero desde allí me dejo una lección

“se puede viajar por el mundo y no ver nada. Para lograr entenderlo no es necesario ver muchas cosas, sino mirar intensamente lo que ves”.

Ese mirar intensa, tranquilamente la realidad y re-elaborarla desde el lenguaje propio y personal es lo que da sentido a su trabajo del artista, y tal vez también al de muchos de nosotros los fotógrafos quiénes somos herederos de esa tradición realista.
 









1 Uno de los pocos paisajes, donde es indudable su deuda con Cezanne, en la formación del volumen por el color  


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