miércoles, 25 de marzo de 2020

¿Por qué volver a mirar Jan Vermeer?



domingo, 5 de agosto de 2018

¿Por qué volver a mirar Jan Vermeer?





Estoy estudiando a Jan Vermeer, un fotógrafo holandés que trabajó en su ciudad natal Delft entre 1656 y 1675 .Su producción fue muy escasa, aunque estupenda. Estaba registrado en la Gilda de pintores de su ciudad y era muy apreciado, no se dedicaba exclusivamente a su arte, sino que mediaba con la condición de merchante y posadero. Solo 31 originales se conservan y unos cinco más se discute su atribución. Sin embargo su obra tiene una consistencia notable, pues-además de su notable autonomía- no dependió,como era usual entre sus colegas,de las demanda de sus clientes.
Vermeer enfrentó con gran éxito el problema que nos es común a los fotógrafos: ¿cómo realizar una representación que guarde fidelidad, de un objeto tridimensional a una superficie bidimensional? Para eso utilizó silenciosamente el conjunto de convenciones desarrolladas por el oficio desde 1550 con la invención de la perspectiva, el uso del color y las texturas. También desarrolló una técnica sutil de pequeñas manchas que embrujo posteriormente a los impresionistas.
Démosle primero una mirada a su obra. Un conjunto de características la singularizan: los 31 cuadros solo hizo dos cuadros mitológicos-en la tradición de los “caravaggistas de Utrecht” y dos de paisaje, el resto de 27 presenta un mundo cerrado de escenas familiares-calificadas algo despectivamente como “, pintura de género”, realizadas todas en su casa; en 22 casos utiliza el mismo mobiliario (en 16 aparecen las mismas sillas!), mientras los otros dos son retratos de fondo oscuro, así como el cuadro” joven y sirviente con una carta” **(Aquí el fondo es oscuro mientras la fuente de luz es mucho más frontal,lo que lo hace más próximo a la tradición de Rembrandt)
En 17 aparecen sólo mujeres (las mismas modelos: sus hijas, su esposa sus sirvientes.) otros 5 aparecen parejas o tríos (dos hombres y una mujer en actitudes galantes.
En común tienen todas sus iluminaciones. Una ventana ubicada hacia el norte, (en 16 de ellos aparece a la izquierda y en otros 10 aparece insinuada: como fuente de luz Esta luz muy difuminada caracteriza su trabajo y como lo señalaran A. Blum:
” aporta un elemento nuevo y es único desde el siglo XVII… la luz modela el ser y las cosas, y ayuda a fijar sus rasgos comunes y se mezcla al color para crear la formas”.( A Blum. “Vermeer et torpe-Burger “1946. Citado por Pierro Bianconi. Tout l’ oeuvre pint de Vermeer. Flamerion pag 12 )
El haber mirado con atención a Vermeer en el manejo de la luz difusa ha sido la principal adquisición para mi trabajo. El hizo aparecer la forma a partir de la luz, al revés de los otros pintores del barroco para quienes la forma aparece desde la oscuridad. Vermeer las abraza cariñosamente con su luz difusa la que es proyectada generalmente desde una ventana. Esta fuente aparece en 15 y está pintada con gran fidelidad siguiendo los diseños del vitral en 11 de ellos.
Sin embargo, mirando cuidadosamente esta distribución de la luz no es coherente con el tamaño de la fuente (la ventana). Al punto más alejado del cuadro llega una cantidad mayor de luz que la atribuible al cuadrado de la distancia. Se entiende desde el punto fisiológico porque no es el ojo el que ve sino el cerebro conforma la visión según a la experiencia y la intención. El ojo viene a sumar luz donde el gusto la necesita. A mis colegas les parecerá que Vermeer ha utilizado el “flash bounce”, proyectado sobre el cielo raso a espaldas del pintor. Así aumentando la distancia de la fuente lumínica reflejada se obtiene una luz menor pero más pareja. Los fotógrafos de bodas hacemos uso constantemente de este recurso para obtener detalles en el vestido lleno de encajes sin que se nos vaya al negro la cara. **(Solo en tres de sus cuadros se visualiza el techo, mientras en dos la fuente de luz es suficientemente grande como para funcionar según la física)
Los fotógrafos profesionales, presionados por la necesidad de lograr una imagen a toda costa, utilizamos frecuentemente el flash frontal para hacer aparecer la imagen, mientras los aficionados deudores de las experiencias de las películas de baja sensibilidad usadas por nuestros abuelos y los lentes sin multicapas anti reflectantes preferían para salvar la imagen la luz frontal sobre los retratos especialmente de grupos.La introducción de la película de alta velocidad y los lentes tratados obvió esta situación. Pero los aficionados siguieron usando esa luz y evitando los contraluces: concluimos que los cambios de las actitudes van mucho más lentos que los avances tecnológicos. Y es una razón que puede impulsarnos a estudiar a los pintores para pasar de nuestro registro a una mirada personal.


Otra conclusión para mí importante del uso de la luz difusa aprendida de Jan: Es esta luz la que hace aparecer la gradiente de color: más difusa más gradiente. La película cromática de diapositiva- salvo la Kodakrome introducida en 1935. (nunca se reveló en Chile)- reproducía en sus comienzos - por los sesenta- esta gradiente en forma muy pobre. La copia en papel era un desastre. A esto se agregaba que para obtener mayor saturación solíamos utilizar el flash y esto producía imágenes con poquísima modulación cromática. Luego mejoró. Y en esa modulación Vermeer es un maestro: hace aparecer el color a partir de la gradiente cromática producida por su luz. Un regalo adicional de esta acogida es el hecho que ésta proporciona volumen al objeto. Demos un vistazo a la forma como están tratados los rebozos de los hombres y se podrá apreciar claramente esta conclusión.

Vermeer trato sus temas simples y tan coloquiales con  gran complejidad composicional. Utiliza en primeros planos -sin significación temática respecto al objeto del cuadro- hasta un tercio de la superficie total, con  tapices y cortinas cuyo colorido y texturas tienden a generar espacios ya sea por el diseño o por el color. Utiliza este recurso en 12 cuadros, mientras en otros 10 emplea el diseño del piso para ampliar la profundidad. Este recurso fue profusamente utilizado por Peter de Hooch aunque la incorporación en su propia obra  es posterior. Los fondos están ocupados por cuadros (15) o mapas (5) también relativamente difusos, mientras que en solo tres casos deja los fondos claros sin motivos.

Todas las imágenes están composicionalmente tratadas a partir de la  importancia del color ya sea llamativos rojos en el  vestuario de los soldados-gentilhombres o damas por acortejar, la combinación de azul celeste y amarillos -su favorita-, deleznada por sus contemporáneos, los tonos pálidos en las escenas más íntimas logrando siempre un balance  adecuado a la atmósfera que desea crear. Buscar este equilibrio en la distribución de color por su efecto composicional en la lectura del resultado final de la imagen es un asunto en que los resultados de Jan pueden ayudarnos a lograr.

Los elementos de la vida cuotidiana son   fundamentales  en la temática de Vermeer, en  6 trata sobre la carta, mientras 5, el concierto y la música, en mientras otros 8 versan sobre labores domésticas, y cuatro son alegorías de ciencia, el arte  y la fe. También suele insertar pequeñas naturalezas muertas: vasos botellas, instrumentos pintados con delicadeza para crear ese ambiente hogareño característico de su trabajo. Lo hace en 11 de sus cuadros conservando el equilibrio con el tema central. Estos son presentados sin artificio, sencillamente, algo bastante ajeno a la tradición barroca holandesa que solía engolosinarse en las texturas y brillos.

****** Salvo en dos cuadros: “gentilhombre y dama tocando la espineta” donde al observar
cuidadosamente parece la cara de la dama-quién está de espalda- reflejada en el espejo. Mientras en “la lectora” la modelo de perfil  aparece de tres-cuartos discretamente en el reflejo de la ventana      
Tanto en el tratamiento del primer plano- cuando no es el sujeto de la fotografía sino un elemento para dotar de profundidad al espacio-,como en la siempre compleja  relación entre la forma y el fondo, espacio donde tantos excelentes proyectos han naufragado, una mirada cuidadosa a las fotografías de Vermeer puede ponernos en el camino a la dirección correcta.
De Vermeer he aprendido a volverme a los temas hacia los temas sencillos y domésticos, a tratar en forma extraordinaria lo ordinario, con una
Saludo a Jan, en su versión de  apología de la Fe
cuidadosa composición e iluminación.

Saludo a I Vermeer.en su versión " apología  de la fe"
Vermeer nunca fue un artista popular ni no vivió de la  venta de su arte, pasó estrecheces económicas y fue ayudado por su suegra a sustentar  su familia, murió dejando deudas. Tres años después no era citado en ninguno de las bibliografías referentes.
Desapareció también del  mercado de arte, donde había sido uno de los actores como merchant y no fue valorizado. Esta situación duró al menos 180 años. Su descubrimiento y apreciación hacia  1858  la realizó un exilado francés en Etienne J.Th. Thore (1807-1869)quién había descubierto la vista de Delft en 1842 y ya en Holanda se dedicó a difundir su obra  publicando tres artículo en la “Gazette des Beaux Arts “- Su apreciación  coincide con el invención y difusión de la fotografía- hecho que los teóricos no han valorizado- el auge filosófico del positivismo y los últimos estertores del realismo pictórico, del cual él es uno de los más poéticos exponentes. Sin embargo del éxito alcanzado por las tendencias expresionistas y el arte abstracto, su obra como fotógrafo es apreciada generalmente y sobremanera aún en estos tiempos,  y no sólo por sus colegas. 

                                                                 Juan Meza-Lopehandia.
(Fotógrafo).

                                                                   
1°Agosto 2018                                                                             
                                                                                                                                                           


REALISMO PICTÓRICO FRANCÉS Y FOTOGRAFÍA


REALISMO PICTÓRICO FRANCÉS Y FOTOGRAFÍA

JUAN MEZA-LOPEHANDIA·JUEVES, 23 DE AGOSTO DE 2018




Oscar, desde Ralco nos participa una notable fotografía.
Esta vez no  voy a referirme a las características de la imagen, (a su notable primer plano centrado- contra las recomendaciones de los estetas- que se despega del fondo por una luz a  la izquierda la cual inunda todo ese espacio desde una puerta apenas insinuada, mientras el rostro es moldeado adecuadamente por una ventana a la derecha, etc.)
Saliendo de la línea editorial habitual quisiera proponer otro horizonte. El de la formación de la imagen previa a la ejecución. Esta se relaciona con las vivencias estéticas de quien está detrás de la cámara, ¿cuáles podrían ser estas en el caso del autor de esta imagen? Pongo primero una salvaguardia: el autor no tiene por qué estar consciente de los orígenes icónicos de la imagen propuesta. Estos están en el fondo de su conciencia, palpitando y pasan, casi siempre sin saberlo, a la imagen final. Esta columna intentara hacer conciencia de este proceso.Apartándose de la tradición medieval ligada a la representación simbólica de lo sagrado, desde finales del siglo XVI la pintura estuvo dominada por la decisión de interpretar lo más fidedignamente posible el objeto tridimensional en una superficie bidimensional. Se pintaba los objetos para que parecieran reales y a esta atmosfera se le llama realismo. ”Esta no es una escuela ni un estilo, es un modo de percibir lo ordinario y lo común elevándolo a una posición de relevancia”[1]
De distintos modos se lograba esta aspiración: Una aportación fundamental fue la construcción de la perspectiva, que varía el tamaño de los objetos según la distancia del punto de fuga. En este caso la perspectiva de los bloques de baldosa rústica que huyen hacia el fondo a la izquierda produce la impresión de profundidad. Otro  fue el las resonancias espaciales del uso del color, así los tonos oscuros tienden a leerse como más atrás que los claros. También el uso de la luz, en este caso, entrando por la puerta contribuye a crear la sensación de profundidad. Rembrandt fue un maestro en el siglo XVII holandés en ambos aspectos. Esta aspiración  no fue desafiada hasta finales del siglo XIX. Tuvo diversas variantes en el modo de representación del objeto así hay una escuela propiamente  italiana, otra española, holandesa, alemana, con diversas influencia reciprocas, (piénsese en Caravaggio y su presencia en Holanda, España, Francia. etc.) También diversos géneros: pintura histórica, mítica, retratos, paisaje, pastoril, etc.
Esta imagen se vincula inequívocamente con el realismo pictórico francés, que se desarrolló  entre 1830-1900. Esta comparte con las otras manifestaciones del realismo su interés por la fiel representación del objeto sobre la tela, así como también la elección de los temas. Dio particular importancia a la representación de lo cotidiano, lo habitual, lo ordinario. En época de agitación política los pintores representaron las restriegas sociales [2] resultados de la revolución industrial, las huelgas y el éxodo de los campesinos a las ciudades y su desesperanzado sufrimiento[3] , fenómenos como el suicidio los incendios de los barrios pobres,[4] también escenas de interior con tipos humanos y [5]oficios. Y la imagen de Oscar, representando un hombre que prepara el almuerzo para sus amigos está dentro de la pintura género llamada de  interiores. El más combativo de los pintores realistas y quién desafió las convenciones que la amarraban a los Salones oficiales, -especialmente en  la temática- fue Courbet aburrido de lo pretencioso del arte oficial determinó pintar su “mundo tal como él lo veía”. Su choque con el arte oficial, y la ayuda de amigos poderosos le permitió abrir su propio salón en 1854 formular su propia visión y pintar con autonomía.[6]
Mientras la pintura y la escultura así como la literatura contemporánea intentaban dar cuenta de la realidad social de la época-otra dimensión del realismo-, entre el conservadurismo compasivo de Millet, el  conmiserativo de Tassaert, el activismo político de Adler ( acusado como Courbet de socialista) y la protesta social de Antigna, sorprendentemente en esta Francia  hacia 1840 se implementaba gratuitamente la fotografía. Esta había sido recién descubierta por Niepce y Daguerre y , cuya característica realista fue proclamada como su ventaja sobre la pintura desde los inicios, es desarrollada en el ámbito del retrato amparada por pintores de poco éxito, y entraba en debate con la pintura sobre su condición de rama legítima del arte, posteriormente ocupaba todo su impulso a través de la “carte de visita” en satisfacer las vanidad de la burguesía que esperaba a través de ella perpetuarse [7] Eran los tiempos del positivismo cientificista, de la elaboración del Manifiesto comunista 1848 y la difusión del socialismo que ponía en jaque a la burguesía- del descubrimiento del planeta Neptuno(1846 ( por alteraciones inexplicables en la órbita de Urano). La pintura realista rompía los camones establecidos y de esa ruptura posteriormente nace el movimiento impresionista, comienzo de la muerte “ del objeto como sujeto de representación”” en  las artes visuales especialmente de la pintura, luego vendrán el post impresionismo y expresionismo hasta la “ acción painting” donde del objeto no queda ya rastro, mientras el “Dada” reemplaza la representación por el objeto mismo, asignándole al circuito donde se exhibe la condición de enaltecerlo.                                                                       
Al revisar la lista de los más connotados fotógrafos franceses del siglo XIX, - para muchos de ellos esta era solo una de sus muchas actividades- no hay ninguno que haya centrado su trabajo en la tradición del realismo como reivindicación social. Esta bandera fue retomada en otra tierra por ese mismo tiempo: los Estados Unidos de Norteamérica. Allí frente a la realidad de la explotación del trabajo infantil y femenino especialmente, y donde, simultáneamente, se proclamaba la” tierra de promisión “ y el sueño americano de prosperidad para quiénes se esforzasen,: el danés Jacob RIis, -reformador social, quién migro como carpintero en 1870- luego como   ver esta incongruencia en su serie “Cómo vive la otra mitad (1890)”. Alguna de sus propuestas  fueron acogidas en las reformas sociales de Theodore Roosevelt quién las llevo adelante en la llamada Era Progresista. Riis  incorporo la dureza de la luz del flash de magnesio para reforzar significado de sus fotografías: una visión muy dura de la vida en los guetos.[8] (
Otro padre del documentalismo social, -tendencia que aspira a lograr cambios a partir de denuncias de las injusticias sociales -es Lewis Hine, sociólogo contemporáneo de Riis. “1908 publicó Charities and Commons,donde afirmaba si “  tales condiciones pueden prevalecer entre los vendedores de noticias y las revistas de Hartford como se describen en las ilustraciones de la vida, no es necesario plantear ningún argumento para demostrar la necesidad de tal organización como el Comité Nacional de Trabajo Infantil, en el proceso de algunas de cuyas investigaciones las fotografías fueron tomadas en las calles de Hartford ".[9](9)   Sin embargo su leitmotiv sería el trabajo infantil. Hine se propuso hacer fotografías de niños en las terribles condiciones de trabajo de fábricas y talleres con el propósito de mover a la opinión pública y lograr un cambio que protegiera a los menores.  denuncia contribuyeron a sensibilizar el tópico y se concretaron en la  resultado de la Ley Keating-Owen, se restringió y reguló el trabajo de menores.
Interesante es consignar que ninguno de estos próceres fueron fotógrafos profesionales, el uno Riis ejerció el periodismo y el otro  era sociólogo[10].



Juan Meza-Lopehandia


[1] . Edmund Duranty. Realisme 15 nov 1858,pg1 citado por Gabriel P Weisberg. The Realist Tradition. pág. 14. French Painting and Drawing 1830-1900. The Cleveland Museum of Art

[6]https://www.google.cl/search?q=courbet+biografia&tbm=isch&tbs=rimg:CeUbpahBMTmAIjjMf0elFeOqRSe3DHygHQjyNnCK7N3o3a2opEkSc6uPARUS_1R2bCEX9zXKM91P-YShLUJGQ48xq6ioSCcx_1R6UV46pFEYHtovJqSatqKhIJJ7cMfKAdCPIRD5HCyRrw3oMqEgk2cIrs3ejdrRGyJDfvQvhf4SoSCaikSRJzq48BEQ6ic-gqk2zDKhIJFRL9HZsIRf0RCyY5kmX5d-oqEgnNcoz3U_15hKBHAxk8smbgQhCoSCUtQkZDjzGrqEaN5JYxeXejv&tbo=u&sa=X&ved=2ahUKEwjQo7iSzv7cAhVKjpAKHTTRDDUQ9C96BAgBEBg&biw=1094&bih=507&dpr=1.25#imgrc=NnCK7N3o3a292M:

[7]  La fotografía como documento social. Gisele Freund. Ed.Gustavo Gili. Barcelona-1983.pag 63.
[8] 8. “ese fogonazo de luz en medio de la oscuridad encarna mejor que ninguna otra cosa la pretensión de esos fotógrafos de sacar a la luz lo que la sociedad reprime, su capacidad para desvelar las partes más escondidas de la realidad y de la naturaleza humanas. Da origen a una auténtica retórica visual de la revelación”  cita de Olivier Lugon en https://oscarenfotos.com/2013/01/20/fotodocumentalismo-social-jacob-riis-y-lewis-hine-paladines-del-reformismo

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