domingo, 5 de agosto de 2018
¿Por qué volver a mirar Jan Vermeer?
Estoy estudiando a Jan Vermeer, un fotógrafo
holandés que trabajó en su ciudad natal Delft entre 1656 y 1675 .Su producción
fue muy escasa, aunque estupenda. Estaba registrado en la Gilda de pintores de
su ciudad y era muy apreciado, no se dedicaba exclusivamente a su arte, sino
que mediaba con la condición de merchante y posadero. Solo 31 originales se
conservan y unos cinco más se discute su atribución. Sin embargo su obra tiene
una consistencia notable, pues-además de su notable autonomía- no dependió,como
era usual entre sus colegas,de las demanda de sus clientes.
Vermeer enfrentó con gran éxito el problema que nos
es común a los fotógrafos: ¿cómo realizar una representación que guarde
fidelidad, de un objeto tridimensional a una superficie bidimensional? Para eso
utilizó silenciosamente el conjunto de convenciones desarrolladas por el oficio
desde 1550 con la invención de la perspectiva, el uso del color y las texturas.
También desarrolló una técnica sutil de pequeñas manchas que embrujo posteriormente
a los impresionistas.
Démosle primero una mirada a su obra. Un conjunto
de características la singularizan: los 31 cuadros solo hizo dos cuadros
mitológicos-en la tradición de los “caravaggistas de Utrecht” y dos de paisaje,
el resto de 27 presenta un mundo cerrado de escenas familiares-calificadas algo
despectivamente como “, pintura de género”, realizadas todas en su casa; en 22
casos utiliza el mismo mobiliario (en 16 aparecen las mismas sillas!), mientras
los otros dos son retratos de fondo oscuro, así como el cuadro” joven y
sirviente con una carta” **(Aquí el fondo es oscuro mientras la fuente de luz
es mucho más frontal,lo que lo hace más próximo a la tradición de Rembrandt)
En 17 aparecen sólo mujeres (las mismas modelos:
sus hijas, su esposa sus sirvientes.) otros 5 aparecen parejas o tríos (dos
hombres y una mujer en actitudes galantes.
En común tienen todas sus iluminaciones. Una
ventana ubicada hacia el norte, (en 16 de ellos aparece a la izquierda y en
otros 10 aparece insinuada: como fuente de luz Esta luz muy difuminada
caracteriza su trabajo y como lo señalaran A. Blum:
” aporta un elemento nuevo y es único desde el
siglo XVII… la luz modela el ser
y las cosas, y ayuda a fijar sus rasgos comunes y se mezcla al color
para crear la formas”.( A Blum. “Vermeer et torpe-Burger “1946. Citado
por Pierro Bianconi. Tout l’ oeuvre pint de Vermeer. Flamerion pag 12 )
El haber mirado con atención a Vermeer en el manejo
de la luz difusa ha sido la principal adquisición para mi trabajo. El hizo aparecer
la forma a partir de la luz, al revés de los otros pintores del barroco para
quienes la forma aparece desde la oscuridad. Vermeer las abraza cariñosamente
con su luz difusa la que es proyectada generalmente desde una ventana. Esta
fuente aparece en 15 y está pintada con gran fidelidad siguiendo los diseños
del vitral en 11 de ellos.
Sin embargo, mirando cuidadosamente esta
distribución de la luz no es coherente con el tamaño de la fuente (la ventana).
Al punto más alejado del cuadro llega una cantidad mayor de luz que la
atribuible al cuadrado de la distancia. Se entiende desde el punto fisiológico
porque no es el ojo el que ve sino el cerebro conforma la visión según a la
experiencia y la intención. El ojo viene a sumar luz donde el gusto la necesita.
A mis colegas les parecerá que Vermeer ha utilizado el “flash bounce”,
proyectado sobre el cielo raso a espaldas del pintor. Así aumentando la
distancia de la fuente lumínica reflejada se obtiene una luz menor pero más
pareja. Los fotógrafos de bodas hacemos uso constantemente de este recurso para
obtener detalles en el vestido lleno de encajes sin que se nos vaya al negro la
cara. **(Solo en tres de sus cuadros se visualiza el techo, mientras en dos la
fuente de luz es suficientemente grande como para funcionar según la física)
Los fotógrafos profesionales, presionados por la
necesidad de lograr una imagen a toda costa, utilizamos frecuentemente el flash
frontal para hacer aparecer la imagen, mientras los aficionados deudores de las
experiencias de las películas de baja sensibilidad usadas por nuestros abuelos
y los lentes sin multicapas anti reflectantes preferían para salvar la imagen
la luz frontal sobre los retratos especialmente de grupos.La introducción de la
película de alta velocidad y los lentes tratados obvió esta situación. Pero los
aficionados siguieron usando esa luz y evitando los contraluces: concluimos que
los cambios de las actitudes van mucho más lentos que los avances tecnológicos.
Y es una razón que puede impulsarnos a estudiar a los pintores para pasar de
nuestro registro a una mirada personal.
Otra conclusión para mí importante del uso de la luz difusa aprendida de Jan:
Es esta luz la que hace aparecer la gradiente de color: más difusa más
gradiente. La película cromática de diapositiva- salvo la Kodakrome introducida
en 1935. (nunca se reveló en Chile)- reproducía en sus comienzos - por los
sesenta- esta gradiente en forma muy pobre. La copia en papel era un desastre.
A esto se agregaba que para obtener mayor saturación solíamos utilizar el flash
y esto producía imágenes con poquísima modulación cromática. Luego mejoró. Y en
esa modulación Vermeer es un maestro: hace aparecer el color a partir de la
gradiente cromática producida por su luz. Un regalo adicional de esta acogida
es el hecho que ésta proporciona volumen al objeto. Demos un vistazo a la forma
como están tratados los rebozos de los hombres y se podrá apreciar claramente
esta conclusión.
Vermeer trato sus temas simples y tan
coloquiales con gran complejidad composicional. Utiliza en primeros
planos -sin significación temática respecto al objeto del cuadro- hasta un
tercio de la superficie total, con tapices y cortinas cuyo colorido y
texturas tienden a generar espacios ya sea por el diseño o por el color.
Utiliza este recurso en 12 cuadros, mientras en otros 10 emplea el diseño del
piso para ampliar la profundidad. Este recurso fue profusamente utilizado por
Peter de Hooch aunque la incorporación en su propia obra es posterior.
Los fondos están ocupados por cuadros (15) o mapas (5) también relativamente
difusos, mientras que en solo tres casos deja los fondos claros sin motivos.
Todas las imágenes están
composicionalmente tratadas a partir de la importancia del color ya sea
llamativos rojos en el vestuario de los soldados-gentilhombres o damas
por acortejar, la combinación de azul celeste y amarillos -su favorita-,
deleznada por sus contemporáneos, los tonos pálidos en las escenas más
íntimas logrando siempre un balance adecuado a la atmósfera que desea crear.
Buscar este equilibrio en la distribución de color por su efecto composicional
en la lectura del resultado final de la imagen es un asunto en que los
resultados de Jan pueden ayudarnos a lograr.
Los
elementos de la vida cuotidiana son fundamentales en la temática
de Vermeer, en 6 trata sobre la carta, mientras 5, el concierto y la
música, en mientras otros 8 versan sobre labores domésticas, y cuatro son
alegorías de ciencia, el arte y la fe. También suele insertar pequeñas
naturalezas muertas: vasos botellas, instrumentos pintados con delicadeza para
crear ese ambiente hogareño característico de su trabajo. Lo hace en 11 de sus
cuadros conservando el equilibrio con el tema central. Estos son presentados
sin artificio, sencillamente, algo bastante ajeno a la tradición barroca
holandesa que solía engolosinarse en las texturas y brillos.
******
Salvo en dos cuadros: “gentilhombre y dama tocando la espineta” donde al
observar
cuidadosamente parece la cara de la
dama-quién está de espalda- reflejada en el espejo. Mientras en “la lectora” la
modelo de perfil aparece de tres-cuartos discretamente en el reflejo de
la ventana
Tanto en el tratamiento del primer
plano- cuando no es el sujeto de la fotografía sino un elemento para dotar de
profundidad al espacio-,como en la siempre compleja relación entre la
forma y el fondo, espacio donde tantos excelentes proyectos han naufragado, una
mirada cuidadosa a las fotografías de Vermeer puede ponernos en el camino a la
dirección correcta.
De Vermeer he aprendido a volverme a los temas
hacia los temas sencillos y domésticos, a tratar en forma extraordinaria lo
ordinario, con una
Saludo a Jan, en su versión
de apología de la Fe
|
cuidadosa composición e iluminación.
![]() |
| Saludo a I Vermeer.en su versión " apología de la fe" |
Vermeer nunca fue un artista popular
ni no vivió de
la venta de su arte, pasó estrecheces económicas y fue ayudado por su
suegra a sustentar su familia, murió dejando deudas. Tres años después
no era citado en ninguno de las bibliografías referentes.
Desapareció también del mercado
de arte, donde había sido uno de los actores como merchant y no fue valorizado.
Esta situación duró al menos 180 años. Su descubrimiento y apreciación
hacia 1858 la realizó un exilado francés en Etienne J.Th. Thore
(1807-1869)quién había descubierto la vista de Delft en 1842 y ya en Holanda se
dedicó a difundir su obra publicando tres artículo en la “Gazette des
Beaux Arts “- Su apreciación coincide con el invención y difusión de la
fotografía- hecho que los teóricos no han valorizado- el auge filosófico del
positivismo y los últimos estertores del realismo pictórico, del cual él es uno
de los más poéticos exponentes. Sin embargo del éxito alcanzado por las
tendencias expresionistas y el arte abstracto, su obra como fotógrafo es
apreciada generalmente y sobremanera aún en estos tiempos, y no sólo por
sus colegas.
Juan Meza-Lopehandia.
(Fotógrafo).
(Fotógrafo).
1°Agosto 2018




