Continuidad y Resiliencia en la
mirada de Paz Errázuriz.
Esta entrada
no es un comentario estético sobre la fotografía de Paz, sino sobre su actitud
ética frente a ella, que admiro.
Iba en la
mañana a realizar una gestión burocrática, cuando recuerdo no estar llevando
lectura para asimilar el trámite.
Súbitamente en medio de la calle está un diario, envuelto como recién
repartido. Bajo de mi “ciclo”- categoría nueva en la que entra mi bicicleta- lo
recojo, es el de hoy. Al abrirlo ya en la
oficina me encuentro con un artículo sobre el más reciente trabajo de
Paz-“Ropa Americana”. Cuenta parte de su
laureada trayectoria, y me entero que le otorgaron el premio Nacional de
Arte el año pasado. Este no es solo reconocimiento a la obra de una persona
sino- para quiénes se interesan por el
reconocimiento mundano-, una valoración de la fotografía en general por el establecimiento artístico, el cual más allá
de las palabras, solo apreciaban su capacidad de registro. Había
estado, durante un mes en lo más
interior de la selva amazónica boliviana y esas noticias provincianas no llegan a esas latitudes. Gracias
Paz!
Luego -siguiendo
su trayectoria - mencionan el premio por
Encuentros de Arles. (Francia) y la invitación a participar en Women in Motion,
el riñón mismo de la sofisticación francesa con una muestra sobre algo tan
lejano a su horizonte creativo como “moda y accesorios”. Conozco su trabajo
desde los setenta y siempre ha estado -con perseverancia sorprendente- al lado
de los despreciados, marginados,
humillados, los golpeados, los caídos, para darles presencia con su mirada llena de empatía. Ahora recibía la seductora
invitación del Women Fígaro, para acompañar en el carro del “ferrocarril del
glamour” a los 67 pasajeros que detentan
el 50% del Producto Bruto Mundial.
Además un “caramelito” con que ese sistema seduce a los artistas
marginales para ganar su complicidad. El trabajo lo haría en París, con todos
los medios y todos los gastos pagados. No solo Paz –consecuente- rechazó el “caramelito”
y decidió hacer el trabajo en sus barrios, sino, con una resiliencia admirable
decidió enviar a la “capital del glamour”, unas fotografías sobre moda hecha con ropa reusada (americana)-término
local difícilmente comprensible para editores parisinos - e intervenida, cuyos modelos eran de “género no binario” muchos de los cuales también autores de sus creaciones. Esos tres
golpes a la cátedra posiblemente fueron más de lo que las editoras del Fígaro Women
podrían aceptar: se publicaron solo algunas. Las dos ilustraciones del artículo
son muy significativas, un modelo que
aparece como varón con una enagua donde se dibujan dos autorretratos aludiendo
a la condición binaria de su sexualidad
mientras un bolso lleva la imagen de un pingüino rosado.
Es tiempo de
resaltar estas dos características éticas de la actitud de Paz, para la
formación de los noveles fotógrafos quienes se inician e intentan encontrar su
identidad y reconocimiento. Estas serán
verdaderas –identidad y reconocimiento- en la
medida que sean logradas con consecuencia y resiliencia. Como
aconsejaba un pintor del Blaue
Ritter, alemán de principios del
siglo XX.” Si consideras que los
caballos deben ser azules, persevera
pintándolos así, y al final
convencerá al mundo: los caballos son
azules”
(+) Con el menosprecio
característico de los editores de periódicos respecto a la imagen hecha
por el fotógrafo, aquel en la edición digital
ha recortado ambas imágenes en un plano americano a la altura de las rodillas, aclaró los tonos
del fondo y les quito verde y magenta respectivamente y a la primera le aplicó
filtro de efecto “ sharper”: así quedaron planas y triviales sólo faltó agregarle las pistolas. (que lo perdone Paz)
Juan
Meza-Lopehandia
Curador
de Fotografía. 07/11/2018
