La suave candidez de la infancia.

Volviendo del Perú, adonde fui a cumplir un sueño de juventud, (después les cuento). me encuentro con esta lograda imagen de María Cristina. No se trata de un registro de su nieta, cuya validez se circunscribe a los lazos de afinidad que se tenga con la retratada, sino de una imagen icónica. Esto es una que va más allá y toca con características que la trascienden y aluden la infancia y a la hacen de un interés mucho más general. Aquí la imagen reboza de la placidez y la confianza que caracterizan una infancia tranquila
Desde el punto de vista técnico María Cristina ha asimilado la enseñanza desarrollada por los pintores holandeses especialmente Vermeer quién utiliza la luz para dar la ilusión de la forma. Aquí la corporeidad de la cara de la pequeña está dada por la variación de la intensidad del valor del color desde la frente donde es mayor hasta el mentón donde disminuye. Este logro del volumen es resaltado por la utilización de una escala de color muy reducida: el tono rosado de la piel, el amarillo del pelo, un azul, en dos variantes al costado superior e inferior que cierra la imagen por la derecha haciendo el juego al color de los ojos.
Tal vez con la majadera costumbre de los comentaristas de imágenes sugiero hacer un ligero corte por la izquierda que acompaño a continuación. Elijan Uds.

la viñeta que sugiero al título es el pectoral de la sacerdotisa de Sacerdotisa de Chornancap, del Museo Brüning, en Lambayeque , Per
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